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REVISIÓN
DEL CONCEPTO DE ESTRUCTURA
¿ES PERTINENTE AÚN PARA LA CLÍNICA PSICOANALÍTICA?
No se le puede suplicar, decirle: “Vea como soy
mejor que H . . .”
Inexorable,
responde: “Usted está en el mismo lugar;
por lo tanto es H .
. .”
Nadie puede
alegar en contra de la estructura.
Roland
Barthes
Fragmentos de un
discurso amoroso
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La noción de estructura aporta
a la clínica psicoanalítica una dimensión superadora de la descripción
sintomática. En esto reside una de las diferencias del diagnóstico en
psicoanálisis respecto de la concepción médica. Así síntomas semejantes pueden
formar parte de cuadros clínicos completamente diferentes.
Las estructuras clínicas han
sido concebidas como modo de posicionamiento del sujeto ante el drama universal
de la castración. La clínica de nuestro tiempo nos ha enseñado también a
reconocer las fronteras de esta conceptualización.
Tal vez sea conveniente hablar
de lo paradojal de la estructura en tanto caracterizada más por su falla que
por su consistencia. Es lo que hace que el sujeto no se asiente bien en ella y
que el cálculo de lo por venir sea siempre poco certero. Reducir esta falla a
la castración deja a la experiencia analítica enflaquecida. Si bien el complejo
de Edipo y su articulación con la castración es ciertamente estructurante del
psiquismo no deberíamos confundirlo con la estructura psíquica.
¿Será posible conservar la
estructura y no perder la libertad del sujeto? Cierto es que no podemos
asegurar nada respecto a la libertad, pero pensamos que algo de lo que aún no
está determinado (a diferencia de una burocracia) es necesario habilitar en un
análisis. Que la falla de la estructura devenga en apertura hacia el otro.
La alteridad radical sería
entonces, la manera en que se hace presente lo no estructurante de la relación
con el Otro. En esta dimensión se juegan la locura y la creación artística y
también todo lo que en la experiencia analítica escapa a la interpretación, si
bien no a su trabajo.
La labor analítica bascula
entre el determinismo estricto y la apertura a un “nuevo comienzo” que da lugar
a la acción del azar. Azar del encuentro con el otro, el que pueda producirse
en la escena transferencial. El trabajo sobre la
transferencia en tanto actualización de los fantasmas del sujeto es soportado
por la presencia del analista en su singularidad, esencialmente incalculable.
Descompletando por definición toda estructura, su presencia real habilita una
magnitud transverbal que posibilita un nuevo
comienzo, un verdadero acontecer en el que la palabra adquiera dimensión realizativa.
Lo nuevo, lo por venir ¿será lo que la estructura fije, transformando
lo venidero en un recuerdo del pasado a la manera del déjà
vu o bien la oportunidad para que lo incierto tenga
su manifestación, creando en el tiempo una brecha en la que el pasado y el
futuro no aniquilen al presente?
La experiencia analítica
contiene, para decirlo en términos literarios, el sonido y la furia, que ponen
en permanente cuestión a la estructura del relato. Acaso en esto consista la
libertad que el acto analítico ofrece a la cultura de nuestra época: escribir
lo indecible.
Carlos Guzzetti Luis Vicente
Míguelez
Marzo 2004
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