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La ciencia y su afán de inmortalidad Taller presentado en las Segundas Jornadas sobre: La Figuras del Padre, en el Psicoanálisis y en la Cultura Lic. Cintia Dafond -Lic. Marta Garber - Lic. Elvira Garcia Rams- Lic. Cristina Lacovara (coord) - Lic. Rita Sánchez |
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Coordinación del taller: Lic. Rita Sánchez La convocatoria es a relanzar las preguntas que han ido surgiendo en nosotras durante este año de trabajo, sobre un tema tan actual como es el de: ‘Fertilización asistida’. El primer interrogante que nos formulamos, hizo pie sobre los milagros que es capaz la ciencia y el franqueamiento de ciertos límites. Límites que sólo habían podido ser traspasados -tal como nos los da a leer el Génesis- por un ángel enviado de Yahvé, cuando le anuncia a Abraham, que Sara, su mujer tendría un hijo... Sara escucha detrás de la puerta... había cesado en ella ‘la costumbre de las mujeres’. Riéndose en su interior, su incredulidad se fundaba en sus propias palabras: -¿después de envejecida he de tener un deleite... siendo viejo mi señor también?. Claro, las mujeres de hoy no ríen como lo hizo Sara ante la promesa de la descendencia. Tampoco descreen, como Sara, de la palabra del Señor, al punto que se hace necesaria una pregunta en la misma voz de Dios: ¿Acaso hay alguna cosa difícil para el Señor...? Hoy las mujeres tienen otra promesa por delante: la que la ciencia les ofrece -oferta que hace de soporte de la desmentida- a pesar de la menopausia, de la esterilidad; es posible tener un hijo. Tampoco aquí, en este camino ofrecido hay nada difícil para el Señor... De este modo asistimos a una vertiginosa carrera de la ciencia, comenzando por la ahora ya tan conocida: ‘inseminación artificial’, luego siguió con la fertilización in-vitro. Ahora, en los últimos meses o años, asistimos a la donación de óvulos, de espermatozoides, a su conservación por congelamiento y hasta el alquiler o préstamo del recinto donde se producirá el proceso gestacional; nada menos que ese órgano único, como es el útero de la madre. Interrogándonos sobre la infalibilidad de la ciencia, advertimos que el imperativo de saber, no apunta al progreso del conocimiento, sino que funciona siempre en beneficio del discurso del amo, a cuyo mandato, es imposible renunciar. Pero, ¿por qué tantos reparos en los avances de la ciencia, si después de todo; no se trata de la creación de armas nucleares, sino que se trata de un mejoramiento en la calidad de vida y, más aún, en la posibilidad de concreción de los deseos de la descendencia, con lo que se cumpliría aquel anhelo del que Freud nos hablara en: “El malestar en la cultura”, de acceder a la felicidad subjetiva. Justamente, este es uno de los puntos, donde el descubrimiento freudiano deja por fuera: el de la urgencia subjetiva. Allí, es donde responderá el psicoanálisis; a diferencia de la medicina, que se acopla siempre en responder a una demanda con objetos reales que la ciencia produce, forcluyendo el deseo que esa demanda vehiculiza. La posición del analista, en cambio, no es la posición del amo, sino la de interrogar aquello que en la cultura aparece en posición de amo. El Psicoanálisis se ocupa de sujetos, no de estadísticas, ni de objetos de mercado, ni de discursos que se desentiendan de los sufrimientos involucrados en la búsqueda de un hijo. La injerencia del Otro de la medicina sobre el cuerpo provoca angustias, miedos, incertidumbres. Como decía Cristina (Lacovara) en su trabajo sobre la Ciencia y su afán de inmortalidad, “lo peligroso se instala cuando lo desconocido empieza a despuntar”. Aquí bordeamos lo desconocido, cuando pensamos en el padre y la figura paterna. Y este es el otro punto de la interrogación para el Psicoanálisis. Si bien hemos focalizado nuestro trabajo en relación a la verdad del padre, como modo de responder a los orígenes del ser, el ‘pater semper incertus’, puede extenderse hoy a la pregunta por la verdad de quién es la madre. A esto nos lleva la donación de óvulos y el préstamo de úteros: ¿Cuál es la madre: la del óvulo, la que lo gesta, la que lo va a parir, la que cuida del hijo?. Prosiguiendo con la pregunta sobre la verdad del padre, sabemos que la donación de semen, no da título de paternidad y que el conocimiento de la identidad biológica, no garantiza filiación. El padre no es el genitor ni el espermatozoide, sino aquel que se va a ocupar del hijo y lo va a adoptar como tal. No es posible pensar la función paterna sin introducir la categoría del significante, por eso frente a la pregunta por el origen, que afecta a todo ser hablante, hasta el lugar que cada uno tiene como sujeto en el deseo del Otro. Es aquí donde podemos anclar lo referente a la necesidad de la instalación del Nombre del Padre, sustituyendo a otro significante -el de la madre- donde solo ,cuenta ese deseo, el de la madre. Es gracias al Nombre del Padre, dirá Lacan leyendo a Freud, que el hombre no quedará atado al servicio sexual de la madre. Se trata de la domesticación del deseo materno. Será el significante del Nombre del Padre y la operación de privación sobre ese deseo materno lo que posibilitará el pasaje del ‘Hay un padre para la madre’ al ‘Hay un padre para el sujeto’. Si bien el sujeto es lo que un significante representa para otro significante, ese sujeto se ubicará de determinada manera frente a lo que resulta inasimilable para el significante. De ese real, irreductible, del que el significante no puede dar respuesta, lo dará la biografía infantil, la novela familiar. Si bien la estructura de la novela familiar, no tendrá porque cambiar, es posible imaginar una nueva novela familiar que se ubicará en este nuevo saber de la ciencia. A esto los invitamos, a trabajar en torno a estas historias que presentaremos, en las que están cifrados los deseos del padre y de la madre, deseos que no podrán ser anónimos, que producirán sus efectos en la constitución subjetiva. 1- La española, que estando de luna de miel en Bs. As. vuelve a España con el semen congelado del marido muerto. 2- El relato que nos entrega Marie Chatel sobre una paciente empeñada en tener un hijo del hombre que la había abandonado. 3- No se trata de la novela familiar, sino de opiniones de especialistas sobre el tema del anonimato en las donaciones. 1- Publicación diario: Página 12 (3 de noviembre de 1999) Autorizaron la extracción del semen de un hombre fallecido PARA QUE HAYA VIDA TRAS LA MUERTE Por primera vez en el país, un juez aceptó el pedido de una mujer española, quien pasaba aquí su luna de miel cuando murió su marido: ahora podrá llevarse el semen extraído para ser inseminada en el futuro. La novedad generó un debate entre los especialistas en fertilización asistida. En un caso inédito en la Argentina, un juez de instrucción autorizó a una ingeniera española que enviudó pocos días después de casarse a llevarse el semen de su marido muerto, con la presunta intención de procrear cuando vuelva a su país. El hombre de 35 años, falleció el lunes al sufrir un paro cardiorespiratorio por edema pulmonar en un hotel cinco estrellas de la ciudad de Buenos Aires, donde la pareja disfrutaba de su luna de miel. La extracción del semen ya fue realizada por el Cuerpo Médico Forense, y ahora la mujer espera el permiso judicial para regresar a Madrid con el cadáver. El caso abrió un debate sobre la inseminación post-mortem en el país donde, como todavía no hay una ley que regule la fertilización asistida, no existirían impedimentos legales para realizarla. Opinan especialistas. Tras la muerte de un flamante esposo, la viuda- una ingeniera agrónoma, de unos 30 años, cuya identidad se mantiene en reserva- se puso en contacto con el Consulado de España y comunicó a los diplomáticos su voluntad de extraer semen del cadáver con vistas a someterse en el futuro a una inseminación y poder tener descendencia de su amado. La autorización fue firmada el mismo lunes por el juez de instrucción Dr. Raúl Irigoyen, quien quedó a cargo del sumario por ‘muerte dudosa’ iniciado en la comisaría 15º. El semen fue extraído horas después del deceso, durante la autopsia en la Morgue Judicial. En la Argentina no se conocen casos de inseminación post-mortem. Aunque no se refiere particularmente a este procedimiento, el Código de Ética de la Sociedad Argentina de Fertilidad y Esterilidad impide a sus miembros practicarla, al establecer que solo pueden aplicar las técnicas a una pareja. Sin embargo, no todos los especialistas se oponen a realizarla. “Ojalá que este caso siente un precedente. Lo ideal para hacerlo es que haya un consentimiento previo del hombre y que la mujer no se someta a la inseminación en el corto plazo, para pensarlo con tiempo”, opinó Sergio Pasqualini, directo médico de Halitus. Para Claudio Chillik, titular de CEGYR, en cambio, la fertilización post-mortem no es éticamente correcta: “El único dueño del mecanismo de reproducción es la propia persona. Los espermatozoides no se pueden manejar como un bien ganancial”, señaló. En una posición intermedia se ubicó Esther Polak, directora del CER Instituto Médico: “Debería analizarse en forma singular cada caso. Si se trata de una pareja que hace cinco años buscaba y deseaba un hijo, y el marido fallece cuando la mujer se encuentra en su límite biológico para procrear, alrededor de los 38 años, sería un caso que podría contemplarse” evaluó, Polak se enfrentó con dos casos similares al de la mujer española. El primero ocurrió unos años atrás: “Dos días antes de la fecha prevista para extraerle los óvulos a una chica de unos veintipico, que estaba en tratamiento, me avisó que su marido estaba muriéndose y le habían sugerido sacarle el semen. Sinceramente no la aconsejé ni por si ni por no. Simplemente le planteé que ella era joven y que el día de mañana podía conocer a otro hombre, volver a enamorarse y tener un hijo con él. Finalmente decidió no hacerlo”, recordó la especialista. Es segundo caso fue el año pasado. “Me llamó una mujer que no conocía y me dijo que su marido acababa de tener un accidente fatal. La pareja no estaba casada. Después de charlar un rato, también desistió”, precisó Polak. Desde el punto de vista médico, el procedimiento es sencillo. La extracción del semen de los testículos debe hacerse en las horas posteriores al fallecimiento del hombre. Pero el plazo puede extenderse, incluso, hasta tres días. Luego se conserva a una temperatura de -196º C en nitrógeno líquido. Y con inseminación se puede llegar a lograr un embarazo. La mayoría de los proyectos de ley para regular la fertilización artificial que hay en el Congreso, prohíben la inseminación post-mortem. “Sólo el de la Diputada de la Alianza, Laura Musa permite fertilizar a la mujer dentro del mes de la muerte del cónyuge”, explicó la Diputada Silvia Martínez (P.J.), presidente de una comisión ad-hoc para tratar el tema. “Queda la reproducción desprendida de la sexualidad, distante del amor y del deseo. La mujer está tratando de cumplir con el mandato de un hijo a cualquier precio” cuestionó la psicóloga Esther Moncardz, especializada en fertilización asistida. “Éticamente no está bien. Se estaría trayendo al mundo a un niño huérfano. La mujer está decidiendo unilateralmente la descendencia de un marido muerto”, opinó la abogada Leticia Apfelbaum. “Es entendible la desesperación de la mujer recién casada que acaba de enviudar por querer conservar vivo algo de su marido. Pero no está aceptando la realidad de la muerte. No es el mejor camino. Ese padre podría adquirir un significado bastante siniestro: es alguien que está no estando”, concluyó la psicóloga Moncardz
2- Del libro: “Procreación Asistida “, de M. Chatel “...Citemos el caso de una mujer que quería tener un hijo de un hombre que la había abandonado, pero que consentía en donar su semen con fecha fija. Ella sufría por la partida de ese hombre y soñaba con guardar consigo una imagen de él. Lo impensable se hacía pensable, lo imposible se volvía posible: se transgrede la ley de la ausencia de un hombre y de su no-deseo. Se lanzó a una serie de FIV, pero el progreso fue doloroso, apremiante; aparecieron lágrimas inexplicables. Un médico súbitamente culpable la derivó a un analista. Se sucedieron entonces los fracasos, y estaba obsesionada con la idea de que no quería cerrar por sí misma una posibilidad. Mientras el médico le dijera que aún era posible, seguiría adelante. “Con que sólo dijera que es imposible, me sentiría aliviada”, afirmaba. Un día abandonó, renunció porque algo del sentido primero de su demanda resultó desplazado gracias a un trabajo analítico. Se enamoró de otro hombre. No comprendía cómo podía haber estado atormentada por la voluntad obsesionante de un hijo a imagen del ausente. ¿Cómo había hecho para someterse a esos gestos apremiantes?. “Estaba poseída, dice. Felizmente se acabó. ¡Nunca más!. Lo que me ocurrió es incomprensible...”
3- Publicación diario: Página 12 (4 de noviembre de1999) “DEMORE 30 SEGUNDOS EN ACEPTAR PARA EXTRAER EL SEMEN” El médico que hizo la polémica extracción post-mortem, sostiene que los especialistas deben asumir una posición común. Las dudas. “Fue un acto de misericordia, de caridad hacia el prójimo”. Con esta frase, el andrólogo y especialista en medicina reproductiva Santiago Brugo Olmedo explicó porque aceptó extraer semen de un hombre muerto a pedido de su viuda para, eventualmente, someterse a una inseminación asistida. El caso, que no registra antecedentes en la Argentina, aunque si en otros países, despertó cuestionamiento éticos. En un reportaje con Página 12, Brugo Olmedo reveló sus dudas sobre la fertilización post-mortem y reconoció que recibió críticas en su propia familia: “ Mi madre piensa que es una monstruosidad que una mujer pretenda tener un hijo de su marido fallecido”, señaló. La polémica muestra de espermatozoides permanece congelada desde el lunes en el centro médico que encabeza Brugo Olmedo a la espera de una orden judicial que autorice a la ciudadana española a llevárselo de regreso a su país natal. Brugo Olmedo quedó muy impresionado al ver en el laboratorio los espermatozoides vivos de un hombre muerto. “Siete horas después de su fallecimiento se movían perfectamente bien”, describió con asombro. Realizó la extracción de semen en la Morgue Judicial, luego de que el juez de instrucción porteño Raúl Irigoyen autorizó el procedimiento a la viuda. La pareja de españoles estaba de luna de miel en Buenos Aires, cuando el marido, de 35 años, tuvo un paro cardiorespiratorio por edema pulmonar y falleció súbitamente el lunes en una habitación del Hotel Crillón. Según contó el especialista, el pedido le llegó a través de una amiga íntima de la interesada, que lo llamó al Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGYR) y le preguntó si era factible la maniobra y si él estaba dispuesto a hacerlo. - ¿Cuánto tiempo demoró en aceptar? - 30 segundos. Pensé que ya habían pasado cuatro horas desde el fallecimiento y cuanto antes se hiciera la extracción mejor calidad tendrían los espermatozoides. Pero le aclaré que lo hacía ad-honorem, como acto de misericordia, de caridad hacia el prójimo. - En la Argentina no hay legislación que regule la fertilización asistida, pero el Código de Ética de la Sociedad Argentina de Esterilidad y Fertilidad (SAEF) rechaza la inseminación post-mortem. ¿Se hizo planteos éticos? - Si. Pero pensé que yo sólo iba a recuperar los espermatozoides, y no a utilizarlos para fertilizar un óvulo. Lo que hice fue darle la posibilidad a una mujer que atravesó una situación extremadamente dramática de que decida con más tiempo y tranquilidad qué es lo que quiere hacer. - ¿Es la primera vez que se enfrenta a un caso como este? - En 20 años de carrera nunca hasta el lunes había tenido un pedido semejante. Y tampoco ningún otro especialista de nuestro centro médico. En realidad, le confieso que tuve que decidir sin haber pensado antes en la posibilidad de poder enfrentarme a una situación como esta. En el CEGYR tenemos un comité de ética externo, que se reúne una vez por mes para discutir nuestro proyecto de investigación. Por supuesto, este será el tema del próximo encuentro para que no nos tome de sorpresa otra vez. - ¿Cuál es su posición personal sobre la inseminación post-mortem? - Hoy no lo se. Es necesario una legislación o que nos reunamos con los colegas de otros centros y de la SAEF, de la que hoy soy miembro, para tener una política en común y no nos agarre desprevenidos: o lo hacemos todos o rechazamos, o lo aceptamos en algunos casos. Se deben evaluar aspecto éticos, morales, religiosos, legales, psicológicos. - Quienes se oponen, cuestionan el hecho que no se estaría pensando la procreación de un hijo en el marco de una pareja, sino de una mujer sola. - Todos conocemos casos de mujeres de 40 años que han adoptado chicos solas. No creo que ese sea un motivo para condenar esta técnica. No obstante, ese caso particular lo pensé como el de una mujer que ama a su marido y que a los 7 días de casarse lo pierde inesperadamente. - Algunos psicólogos opinan que una viuda que pide guardar el semen de su marido muerto no está aceptando el límite que le impone la realidad de la muerte. - No discuto lo que digan los psicólogos, pero también hay que contemplar que esa mujer tenga un gran deseo por tener un hijo de esa persona a la que tanto amó. - Se daría el caso particular de que el niño sería huérfano desde la concepción. - No me parece lo más dramático que nazca sin padre. Por supuesto, es mucho mejor que tenga mamá y papá, pero tampoco creo que este sea un motivo para no hacer una inseminación post-mortem. Si creo que sería muy importante para practicarla tener en cuenta si el hombre tenía intención de tener hijos, si es un acto de amor o una obsesión d la mujer, si hay intereses de por medio. -¿Si mañana la viuda española le pide que le haga una inseminación con el semen extraído de su marido, aceptaría? - Le diría que lo voy a pensar. Y tomaría la decisión con nuestro comité de ética, con la SAEF, y con colegas de otros centros. Es una decisión muy importante. - ¿Recibió criticas?. - En mi familia mi mujer me dijo que no estaba segura de estar de acuerdo con la extracción del semen. Mi madre piensa que es una monstruosidad que una viuda pretenda tener un hijo con esperma de su marido muerto; le suena a ciencia ficción horripilante. Se trabajo en dos grupos, uno coordinado por Marta Garber y Elvira Garcia Rams y el otro por Cintia Dafond y Cristina Lacovara, en ambos, el debate fue muy fructífero y las conclusiones en los grupos fueron muy similares, por lo que transcribimos el resumen de las dos conclusiones conjuntamente. Conclusiones: Lo que llamó la atención, es la posición omnipotente del médico, que sólo toma treinta segundos para decidir una cosa tan delicada; y que plantea que es posible palear el dolor de la muerte de un marido, con la llegada de un hijo, como si fuera posible la sustitución de afectos, imposibilitando la elaboración del duelo por esta pérdida. También surgen preguntas por la denominación que tienen estas técnicas y el pasaje que se realiza: de inseminación artificial a fecundación asistida, y las consecuencias en el real, simbólico e imaginario (RSI), a partir de este pasaje, ya que las mismas, en el primer caso hacen recaer la cuestión en el hombre y en el segundo caso en la mujer. Lo que aparece como interrogante es qué tipo de sujeto adviene, donde el lugar de lo real, está ocupado por el saber médico y cómo se juega el deseo en ese sujeto. Estas técnicas, no son sin efectos en la subjetividad tanto del lado de los padres, como del lado del futuro hijo y no queda muy claro como puede ser la transmisión del lugar del padre, desde el discurso de la madre, ya que en los casos que se presentaron, el genitor había muerto o no estaba presente, ya que había abandonado a la futura madre. Esto pone de manifiesto la diferencia entre los criterios médicos y la ética psicoanalítica, marcando las diferencias entre los dos tipos de sujetos, que están en relación con estas dos prácticas. En los dos casos, aparecen más preguntas que respuestas, ya que en psicoanálisis es sólo a partir del trabajo clínico donde se pueden armar algunas respuestas, partiendo del caso por caso y estas prácticas son de aplicación reciente y dentro de un tiempo se podrán analizar los efectos que tienen en la subjetividad. Hubo mucho interés por parte de los participantes, por este espacio de discusión, ya que les permite acercarse a problemáticas que en la práctica clínica, no son frecuentes, pero que pueden convertirse en futuras demandas de tratamientos en casos donde se hayan aplicado estas técnicas novedosas que permiten a las mujeres ser madres, inclusive sin que haya un genitor vivo.
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